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video, fragmentos de carro, láminas y malla holografica.
Una video instalación transmedia que toma el error digital como postura, donde la memoria fragmentada aparece como un deshuesadero de carros y el purgatorio como una geografía del desapego.
La obra se sitúa en los años noventa, cuando la violencia comenzó a saturar las pantallas de los medios masivos y la cultura norteamericana se filtró en México a través del Tratado de Libre Comercio. Símbolos como la NFL o los videojuegos moldearon identidades bajo la lógica de la aspiración y el consumo.
instalación de audio por José Miguel Enriquez
SAY YOUR GOODBYES, NONE OF THIS IS COMING WITH YOU
6 video installations on car fragments, sheets and holographic mesh.
A transmedia video installation with experimental 3D animation that traces the fractured memory of a restless soul, reflecting on violence, memory, and the cultural echoes of 1990s Mexico.
audio installation by José Miguel Enríquez
Curadora curated by Sharifa Moore
Biennial of the Americas & Denver Digerati
Video sobre puerta de Toyota, 2 min loop, 2025
Video sobre lámina de metal 1x1m, 1 min loop, 2025
Despídete de todo, nada de esto te acompañará abre un espacio donde la memoria se presenta como ruina y el más allá como un terreno de desapego. Lo que nos pesa no es la muerte en sí, sino las cadenas de la memoria que no podemos soltar. Solo al aflojar estos lazos se revela la trascendencia, no como salvación, sino como la ligereza de finalmente dejar ir.
La obra se ambienta en la década de 1990, cuando la violencia comenzó a saturar las pantallas de los medios de comunicación y la cultura norteamericana se infiltró en México a través del Tratado de Libre Comercio. Símbolos como la NFL o los videojuegos se convirtieron en ídolos del deseo, moldeando identidades bajo la lógica de la aspiración y el consumo.
Sharifa Moore
It is set in the 1990s, when violence began to saturate the screens of mass media and North American culture seeped into Mexico through the Free Trade Agreement. Symbols like the NFL or video games became idols of desire, molding identities under the logic of aspiration and consumption.
Sharifa Moore
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